pedacitos mios
Palabras al azar, poema desordenado
Bruma de cualquier tiempo..
Aventura
Aventura de cartón, piedra o blandita
por lejana que sea,
por imposible que parezca.
Peleémosla.
Encendamos alta la llama,
desgranemos con deseo posibilidades,
desterremos complejos y manías,
por disparatada que parezca.
Adornemos simpatías,
perdonemos desplantes,
pisemos como gigantes,
por dificultosa que parezca.
Arremanguemos la pereza,
incluyamos a los nuestros,
insistamos desde el corazón,
por insignificante que parezca.
Sueños
Seguirle la pista, mantenernos alerta de sus escondites, aguantarle las prisas si huye.
Encadenarlo a nuestro destino, presentarle a los vecinos del barrio de nuestros pensamientos.
Sonsacarle detalles de sus proyecciones, poner los oídos en sus entre dientes, adivinarle porqué ha venido y por cuanto tiempo. Prolongarlo desde el nunca hasta el siempre.
Entablar largas disertaciones durante las noches, perseguirlo, reseguirlo, recuperarlo si se acelera al más allá sin nosotros. Prometerle compañía.
No renunciarlo, no cederlo, no resignarlo, no cesarlo jamás...
… Porque me encanta pensar que todo en la vida sucede por algo.
Lissete y un libro
Lissete temía a la dictadura de los libros, a la esclavitud de lo escrito. No había leído una novela en toda su vida, pero parecía haberlas escrito todas. Era princesa de las letras, señora de la elocuencia, ama de los fenómenos por contar, explosión de matrices léxicas, era un bombón de lingüístico chocolate. No leía pero su hablar era literatura. Una manifestación artística de los fenómenos de la vida cotidiana que comunicaba a los demás con el propósito de implantar huellas. Difundía sus vivencias con el esfuerzo añadido de producir en quienes la disfrutaban la inyección emocional de una lectura de maestro. Quería provocar escalofríos, alegrías, penas, reflexión, pero por encima de todo, su misión y lo que a ella le hacía realmente feliz era conseguir que quienes la escuchasen encontraran en ella a la literatura pura sin intermediarios, sin plagios, sin escritura que la condicionara. Pura literatura hablada con el propósito de hacer de la humanidad un libro hablado y contado por todos, en el que cada persona pudiera proyectarse al resto y quedar unida por la palabra para siempre. Un pacto abierto a todas las posibilidades que pudieran imaginarse. Unas voces liberadas de sus propias celdas de castigo dispuestas a disfrutar de libertad de expresión. Un compendio donde el poder estuviera en las palabras dichas y no en los actos, un dominio del lenguaje que les recuperara su legitimidad. Una creencia verdadera que resistiera todo intento de manipulación. Una oralidad que diera a cada hombre su esperanza.
Contra metas
En el instante de presentarnos alguien olvidó tu nombre
En el contratiempo de una risa, tus labios sellaron silencio
Me acerqué con deseo y tu cuerpo protegido apaciguó mi apetito
En el arrancar de un escalofrío, soplaste para asfixiar mi fuego
Corrí ciega hacía lo que creía de ti y unos ojos ávidos me negaron la meta
Una meta rota, agrietada, en la que un sentimiento sufre estar partido en dos, o en tres, o en cuatro o en seis…
...Una meta que no me espera a mí...
Conviene entrar penúltimo en la meta de la vuelta a la infancia en patinete
Jugar por jugar tiembla en el corazón de Sabina proponiendo cosquillas para serios.
Una genialidad a ritmo de vals cuya magia enternece un recuerdo
y alivia alguna que otra derrota.
Comparte una verdad encima del escenario que convierte en la verdad de muchos.
Humilde Joaquín es un vividor al revés que propone sencillez,
un parón en medio del caos dónde sólo importe una risa, un sueño y bailar.
Bailar jugando y jugar bailando, de la mano de tu príncipe encantado o tu princesa.
Sus versos son veleros que navegan sin tropiezos por los azares de las vidas
de quienes bailan dispuestos al disfrute de aprender cómo llorar de alegría.
Poesía tan agradecida que te transporta a la infancia en patinete,
para caer en la cuenta de que la vida es una golondrina inmobiliaria,
y que volver atrás, depende únicamente del viento.
Sopla fuerte Sabina.
Valiente
No debas, mejor quiere y complace
Vive adrede como dice Mario
No temas a un desenlace natural
Salta un número incontable de veces
Ten valor para pasar por aquí, disfruta regresando
Pon ritmo a la casualidad y repetición a la suerte
Encuentra al otro, dejate sufrir por alguna ausencia
Vincúlate a un país, o a muchos
Pon orden a tus imágenes, invierte, borra o disfraza tu tiempo
Defiende tu memoria
Pretende que las cosas desaparecidas continúen durando
Duda de una realidad muda
Lucha por un buen poema, bello o cruel
Depende de ti que el pasado no se arrincone, úsalo
Resuelve el silencio de la vida con una idea por escrito.
Grítala,… se valiente para escucharla.
Porque entretanto puede acabarse el mundo.
13 de gener de 2010
Només tardo cinc minuts a vestir-me, dos a pentinar-me i mai em fixo en el mirall, perquè no hagi de recordar-me que el matí sempre és el mateix. Tanco la porta del dormitori, apago els llums de la cuina i amb un cop de porta deixo les meves costums a casa. A un quart de deu agafo el tren. Durant el trajecte, que són aproximadament vint minuts, tinc temps per avançar un parell de capítols d’una novel•la que vaig comprar per un impuls inevitable de trobar una historia de la que no t’has anat mai. Et recordo com cada matí durant el trajecte en tren, et recordo quan encara tornaves de nou. El tren s’atura i arribo a la feina.
Faig de mecànic en un taller molt petit, tant petit que de vegades voldria perdre'm i no he pogut. A dos quarts de deu comença el meu dia a la feina. Primer, vaig corrent al vestuari d’homes per ficar-me l’uniforme blau que ens fa a tots el mecànics éssers idèntics. A les deu en punt ja m’ha arriba la primera ordre del matí: haig de canviar el radiador d’una furgoneta i el filtre d’un cotxe. Després de passar-me el dia curant cotxes, em despullo de l’uniforme i em rento mans i braços deixant l’aigua ben negra. Per tornar a casa, m’emporto un dels vehicles que he reparat. No li he dit a ningú, però és el cotxe de la meva vida.
No li he dit a ningú, però sóc afortunat de poder conduir allò que més m’agrada, de poder ser coherent amb les meves costums cada matí, de no haver-me de mirar en un mirall mentider. I no li he dit a ningú, però cada matí t’espio darrere la finestra del meu tren. Avui, et passaré a buscar amb aquest cotxe i dormiren junts. Vull que tu siguis el meu últim trajecte de nit.
Hola!
Devorando antifaces del pasado, despertando terremotos de ilusión, burlando a tantas lágrimas que con el paso de los días me obligaron a olvidar. Tu aroma saluda al mío en un beso ficticio, un abrazo me busca desde una distancia tan inmensa que me iría tras él sin pensar.
…Si ésta fuera la primera vez que regresas desde la ausencia no reconocería tu vuelta como habitual…Veo que no has cambiado de piel…
¿De qué sirvieron tantas cerraduras?
¿Tantas canciones prohibidas?
¿Tantas cárceles que me aislaran de ti?
De que sirvieron si no hay antídoto contra un sueño que me acerque a ti.
Me moría de ganas de verte otra vez.
Nosotros
Escuchémonos nosotros
Ahora que la nostalgia atreve a doler
Aprendámonos nosotros
Ahora que bastaron dos palabras
Perdonémonos nosotros
Ahora que sabemos como querer
Olvidémonos nosotros
Yo conocí a un poeta
Le pregunté cómo invocaba a la inspiración y conseguí tímidamente acercarme a sus dulces metáforas. Le expié mientras escribía para conocer palabras secretas. Quise acercarme más para que me prestara sinónimos mágicos. En sus manos vi la extraordinaria habilidad de idear personajes y en los bolsillos de su gabardina coleccionaba miles de sabores, miles de transparencias, miles y miles de credenciales. De su cartera vació varios versos que lanzó al aire y conmovió a los oyentes. Supo inyectar la poesía en los corazones de los presentes, en las venas de las personas que necesitan llenar el mundo de palabras a medida. Se confesó pesimista en sus inicios y se declaró adicto a las promesas. Saludé emotivamente a sus rimas prestando atención en la estética de su lenguaje. Quise que se me contagiara su poder de sugestión. Traté de encontrar en sus pupilas algún simbolismo de la época. Estuve horas escuchando sus poemas y ellos me ofrecieron el obsequio de la originalidad. Finalmente, un verso me presentó a otro verso.
Yo conocí la poesía.
La Isla
A una isla donde los besos sean frenesí
Y los abrazos nos hagan superar
Una isla par
Donde comer fruta e intimar con fuego
Una isla refugio donde esconder un secreto
Donde un fantasma no de miedo
Donde el miedo sea ciego
Múdate conmigo al centro de la nada
Levantemos un pequeño desierto vacío
Para saber que es empezar
Para llenarlo de presente
¿Vendrás?
Es un islote con tu nombre
Me inspiré en tu alma
Decorado sin errores
Con tantas sonrisas por estrenar
Lejos de mapas…
Sin puertas de entrada
Sin necesidad de salidas
Sin paredes, sin pasado, sin tiempo
La única frontera tu y yo
No fue bastante
Tal y cómo narra el final del cuento, poco a poco creció un tremendo muro entre ellos, una defensa, un imposible. La muralla que la atracción de aquellos cuerpos rompieron para unirse, se vislumbraba ahora, decidiendo por ellos que dejaban de ser dos. Ocultando la fortaleza del muro, ella siguió luchando,nunca le dejó, nunca supo decir no, nunca se fue lejos, nunca abandonó, nunca dejó de quererle. Ella nunca le falló, pero eso no fue bastante.
Lápices de colores de los buenos tiempos
carmenYramón
...Y imaginas un hogar
Es difícil alcanzar la serenidad con las elecciones que vas tomando. Cuando por fin estás de acuerdo en que el color de las cortinas del comedor es el más afín a tu personalidad, de repente, recuerdas que hasta entonces cualquier cortina de alquiler había sido bienvenida a tu vida. O cuando por fin te convence el color del parquet de la habitación, te viene a la memoria que toda tu vida viviste sobre baldosas. Cuando has colocado toda tu literatura en las nuevas estanterías de madera, te preguntas si alguien más, excepto tú, apreciará con tanto amor el nuevo rincón de lectura. Las dudas saturan el hogar imaginario y el real se paraliza. ¿Nos habremos pasado de exigencias? ¿Se repetiran las ilusiones por construir un hogar?
... Y llega un día en que imaginas otro hogar…
Hoy saqué a tender la esperanza
Necesitaba liberarme de tanta esperanza puesta en una vida que te reserva, de entre todas las vías, el atajo de la espera. Tenía que desprenderme de ella, al menos por unas horas. Era desmesurado el peso de mi esperanza sobre mi. Podía sentir como me ahogaba su egoísmo, el mismo que me convencía de que ella maniobraría, al final del cuento, la última pieza de la historia : ya no podía más. Era abusivo para mi cuerpo (de complexión delgada y de poca estatura) seguir arrastrando en vida a una esperanza presumida, con manchas de vanidad. Me sentía forzada a desvestirme de tanta esperanza mal llevada, quizás no era mi talla, quizás no era yo su cuerpo perfecto. Tenía que desplumarme de todas y cada una de las capas de fe y de ilusión mal aprovechadas.
Tomé la decisión cuando desperté esta mañana. Mientras tomaba el té pensé que un día sin esperanza, sin fe, no me iría mal, y menos aún, si ese día lo dedicaba a poner una colada de ella; una colada de esperanza. Toda mi esperanza en la lavadora para que se tiñera de nuevos perfumes, para que se puliera de imperfecciones y se enjabonasen las manchas de tantos días sobre mí...
"…Y mientras tiendo mi esperanza en el balcón, se me ocurre pensar que no debí quedarme fuera de la colada y que alguien debería estar tendiéndome a mí también. ¿Quizás ella? Se me ocurre como sería mi vida si no quisiera volver a saber de mi, si le da por no regresar a mi cuerpo, si después de limpia decide no quererme más... Sin esperanza dejaré de creer en que algo pueda cambiar, no confiaré en un mundo mejor, diferente, sostenible, en otro. Perderé la fe, la esperanza en las personas, no me las creeré, hasta pueda que la mia. ¿Y si dejo de creerme?... "
Esperanza de secó. Le pedí disculpas por mis repentinas disertaciones durante el desayuno y por mi acelerada decisión de poner la colada. Esperanza volvió, quiso estar conmigo.
...Tan real como si fuera imaginario, tan de mentira como si fuera verdad...
Al nen petit
Me perdí a no encontrarte
… Pero no tuviste el detalle, y me perdí a no encontrarte.
...en silencio...
Sólo escucha el sonido de mis latidos, y cuánto más bajitos más secreto todo.
Ahora un gesto decidido, una piel esperando y el roce será nuestro.
No lo pierdas, que quepa en un momento…
… y revíveme siempre.
Otro cielo
Trocito de rojo vivo, elogio a la dulzura.
Es mi boca la que duele, que te pide porque quiere.
Y a la vez te dice no te quiere.
Amarte sin decirte, para no sufrirte.
Esa es mi cruz.
Para que no cargues con un mundo muy pesado, tan egoísta como el mío, como yo.
Peso demasiado.
Vuela campanilla.
Yo me alquilé otro cielo.
12 palabras
Viceversa tu y yo
Pliegue rencoroso
Bolero de conquista
Coraza en altamar
Pendiente de tu pelo
Hilo malabar
Metáfora si me hablas
Almohada a tu merced
Colorete que ha venido
Ombligo por volver
Monólogo 1 de la cobardia
¡Si las letras indecisas no se estancaran! ¡Si pudieran correr ligeras sin piedras ni atascos de vocal! Si así fuera, apostaría por mi historia y escupiría al suspiro. Pero en un medio huracanado como los pensamientos, se me ocurre que aquel suspiro de impotencia me empuje a la cuneta de lo que podría haber sido, a la ilusión convertida en trapo; cansada, sin misión, dimitida. Se me ocurre que las letras que hubieran escrito mi historia no nacieran y que descubrieran su propia ausencia en cada oportunidad de ser. Imagino que mis pedacitos se desintegrasen hasta borrar su origen y no les quedará más opción que el escondite en una vida ajena. Veo así un blanco eterno, una moqueta tendida para el desfile de los impotentes. Y me llamaré a mi misma cobardía. Y me llamaré cobarde. Y me llamarán cobarde porque me veté al sueño y le adelanté para cerrarle con llave, porque me ganó el suspiro y no acumulé valor para escupirle, porque me quedé en la cuneta, me acomodé en un antifaz de trapo y por perezosa no emprendí………………………………………………………………………………………………… las alas….
…Ringgg….
…Ringg...
…Ring…
….
…Y ya no … No naceran, y ya no llamaran los sueños.
Se sellará con un punto el final de la historia.
Creímos
hemos conocido el acero.
Éramos de barro y agua, y viviendo de tempestades,
nos han bautizado piedra.
Éramos de vapor, y con las escarchas,
hemos comprendido el frío.
Creímos en lo que éramos, creímos a pesar del acero, de la piedra y del frío.
Vengo
Vengo de cuando el vacío era el amigo
Del concreto bienestar de los momentos a solas
De cuando el tiempo no era inventado todavía
Ni tremendo expía de las escenas del día
Vengo de no saber que son los recuerdos
Del pertenecer a la nada y ser más feliz
De cuando en fronteras no se pensaba
Ni en los sueños te instalabas
Vengo de no reconocer tu nombre
De la indiferencia de tocarte preciosa
De cuando a nadie el deseo despertabas
Ni siquiera a mí, que hoy eres borrosa.
Vengo de no saber recordarte
Del olvido como escritura de vida
De consolarme en el pasar
De tus días, de tus manos que no vendrán
Un duendecillo amigo dice:
Una mañana fría y escandalosamente iluminada por luces de navidad, el duendecillo amigo nos convocó a todos en la salita de lectura para discutir nuestra futura existencia, no la suya, la humana. Se inclinó tiernamente para recostar su hombro en el de mamá, y con un suspiro de suma preocupación, compartió sus pensamientos con nosotros:
- En este contexto de crisis global, algunos filósofos dicen que en consecuencia volveréis a ser más humanos, pues bien, es esta una afirmación errónea y verdadera a la vez. Verdadera por lo de humanos (para tratarse de un filósofo me asombra tal pobre evidencia), mentira por la conjugación verbal “volveremos”. Veréis familia, mi reflexión se origina en el momento en que este “volveremos” esconde para el lector una “extraña sensación de haber sido”, que se presenta como incuestionable y que todos aceptáis sin dudar, sin ninguna traba, como si os hubieran robado los reproches, la crítica. ¿Por qué? ¿Por qué os creéis que antes fuimos más humanos sin buscar contraargumentos, sin debatir nada? Yo que soy un duende y que tengo la virtud de existir fuera de espacios y de tiempos, quiero advertiros de que el “antes” y, sobretodo, el “como fuimos antes” es una invención que han construido para justificar esta inesperada recesión o vuelta atrás consecuencia de la crisis. Lo han inventado, a mi parecer, para tranquilizar a vuestra sociedad que va perdiendo sus referentes a paso de gigante.
Para que me entendáis mejor os lo ejemplifico, familia: Todo son situaciones económicas catastrofistas, guerras y terrorismo a flor de piel, bancos con subidas de tensión inesperadas, desempleados que no esperaban perder su trabajo. ¿Qué os queda si todo lo que os ha dado el sistema se lo carga el propio sistema? Esa es la paradoja, que no queda sistema, que no os queda nada. La situación es la siguiente: perdéis el sistema que os define y necesitáis aferraros a lo que fuisteis. ¿Y qué os importa lo que fuisteis si no fue más que el resultado de otro sistema fracasado? ¿Por qué este necesario reencuentro con un pasado que no fue sino otra porción del pastel de la historia inventada? ¿No es un poco raro todo esto, familia?
Bueno, maduremos estas ideas y mañana mi libreta y yo volveremos. Portaros bien, no miréis mucha televisión e ir construyendo vuestras propias definiciones, vuestras propias maneras de contaros. Elegid los que son vuestros presentes, pasados y futuros. Ir escribiendo vuestra historia sin sistema de por medio que os arrebate la pluma. Escribid para ser duende. Escribid para vivir.
Encontrar mi risa en ello
Incitarte a la lectura con un poema desabrochado, sin tabús, con la promesa de mi deseo en cada frase.
Quiero desbordarte con promesas, irreales por posibles y suspenses cada día. Sorprenderte cantando, mantenerte en los acordes y en las letras, en las melodías que te prolongan. Te quiero visionar a través de mi lenguaje, bucear en tus suspiros acelerados de calor. Hallarme vecino en el oleaje de tu respirar, buscarme en su inicio, su final y volver a empezar.
Con todo, quiero que rías. Regresar a la promesa, a la canción con tu nombre, a los suspiros conjuntos. Y con todo, seguro de encontrar mi risa en ello, hacerte reír después de reír.
Distancia
“La vida me destierra de tus fronteras para destinarme a otros lugares. Me cambiará de nombre, me enmarañará de sentimientos que reconoceré haber dejado. Estoy más lejos. Lo estaré más que ahora, pero siempre tan cerca como tú sigas dispuesta a sentirme. No sufras, no te comprometas. Hagamos que no duela. No me odies, también a ti te obsequiará con novedades. La vida nos reunirá a los dos de nuevo en un espacio nuevo, nunca el mismo, que interpretaremos como ajeno y nos enamoraremos del escondite. Allí podremos ir a deshora. Yo te soñaré despierto sin necesitar tu permiso. Sin saberlo, también te refugiarás en el escondite despertando que me soñabas. ¿Despiertos? ¿Soñando? Nos reconoceremos en la materia que nos une, en el deseo que nos tenemos: sin leyes, sin reproches, sin tiempos, sin dolor. Porque no nos pertenecemos, porque no quiero poseerte. Y para amarte bien, te suelto la mano. No te llevo, aquí te quedas. No me esperes, volveré seguro. No me juzgues sin tiempo. Asume esta distancia si te encuentras cómoda en la libertad. Solo libres nos podremos amar”
Enseñarme a ser loco
Tú que experimentaste más verdades que la mía, tú que huyes de la razón imperante y te paseas por arenales, enséñame a pensar como un loco. No cómo un político, un abogado o un juez, NO. Éstos ya determinaron suficiente. Se construyeron bien las reglas que justificarían lo prohibido, el castigo, lo anormal. Nos educaron para saber una verdad y entender una única razón. ¿Y saben qué? Lo consiguieron por un tiempo, pero me doy cuenta ahora.
Tengo un disgusto con mi persona. ¿Habré cedido el camino de mi sabiduría a estas bestias del sistema? He conocido la vida como la experimenta una marioneta a la deriva de un mar dominado por tiburones categóricos. Tengo la certeza de no haber dicho todo lo que hubiera querido. Me he callado demasiadas veces sacrificando mis deseos de exponer lo que pensaba. ¿Callarme por qué? ¿Callarme por ellos? ¿Quiénes son ellos? ¿Y si no son nadie? Entonces la mentira todavía es más perfecta. Lo han hecho bien, han ocultado las cabezas. Se han cubierto de sobrenombres como: sistema, leyes, instituciones, y pongamos la moral y la ética… Pensad en ello, nosotros también tenemos culpa. Estamos dejando pasar mucho tiempo acomodados en este juego de contrarios que nos han contado al revés. Yo quiero empezar siendo loco, no creyendo que soy normal porque me lo dicen. ¡Déjenme intentarlo por favor! Y si no me convence, si no es como yo imaginaba, si no me goza serlo, entonces, yo mismo seré quién me normalice. Para esto estoy educado. No habrá problema. Pero, por favor, enseñarme a ser loco.
Una papel en la vida
Un saltito con ganas te posicionará en la carrera de la vida. ¿Asumes tu papel de triunfador?
Alguien te ha traido para encantar a los que te miran.
Para recaptar adictos a la adoración y el fanatismo.
Otros estarán destruyendote desde podiums y sonriendo a una cámara pagada.
Aquellos que no te conozcan te someterán al examen de la profesionalidad y la chuleria.
Empezarás pasando como si nada, no se fijarán en ti.
Del alma
Justito en el centro del pecho y tras un suspiro de no saber qué
Eran historias que no te dejaban dormir de la mano del temblor
Del saber si llegaría algún día parecido al que soñabas
¿No decías que con tus contrariedades definías la felicidad?
Eran tiempos de ignorancia que se iba sin querer
Futuros y presentes confundidos en una realidad que ni rozabas
Sujétate ahora el alma
Búscale un hogar en el centro de tu pecho
Allí donde siempre estuvo
Allí donde hoy, por fín, la reconoces.
Juntos y a volar
Si los otros pajarillos hicieran como yo
¿Estarían dispuestos a volar ya?
Por volar me refiero a alzarnos en defense del heróico sueño de la libertad.
Me refiero a concederle un ala a la posibilidad de cambiar las cosas.
Volar para ganarle a un tiempo que nos ha tomado de rehén.
Conquistar el cielo para rescribir la especie y preguntarnos: ¿Somos de aquí? ¿Qué sentido tiene serlo? ¿Podemos ser de otro lugar? ¿De cuál? ¿Volamos para encontrarlo?
Desde el tejado a diario sueño con nuestra revolución.
Que juntos escapamos sin importarnos el abandono.
Sueño que nos cansamos de la conformidad y nos fugamos.
Pero no lo tenemos fácil. Hay miedo. Desconfianza de ir todos a una. Y la culpa son las pertenencias terrenales que nos hacen sentir de aquí. Hablo de raíces que nos atan a la tierra, eslabones que nos impiden huir libremente. Situaciones creadas por esta sociedad que nos hace imprescindibles en los cuadros que pinta, en las rutinas dibujadas en paisajes que nunca dejan de contar con nuestra presencia, en plazas y parques dependientes de nuestro pasar para poder lucirse y competir en calidad. Son también muchas las señoras y señores que nos alimentan en torno a los mismos bancos y a las mismas horas. Son los mismos que nos acostumbran, nos anclan, nos obligan a seguir cumpliendo los roles que se nos imponen. ¿Son los que queremos? ¿Se han olvidado de querer luchar? Yo lucharé porque así no sea.
Desde la ingenuidad de no saber si lo plantearon, volaré de tejado en tejado, de cable en cable y de parque en parque, para comunicar mi ilusión. No más quimeras imposibles. Un día, una hora, un lugar... Juntos y a volar.
Cuando llueve
Bienvenida
Un aroma de mujer intransferible parte con el primer tren de esta mañana. Se lleva con él tanto cuanto me ha dado. Y no se donde guardarlo sin ella. Sin dudas quisiera archivarlo. Atesorarlo con clave de nadie y mía para cuando la necesite. Podría ocultarla a los ojos planetarios para servir de fortuna a los míos. Podría congelar su presencia en cada alma que pasea y con un guiño reanudar su conquista. Me pregunto si ambas cosas no harán de ti solo una imagen y nada más, un recuerdo que mal me hará. Tengo dudas de guardarte y guardarte mal. De pretenderme feliz a costa de una burbuja de mentira. De acabar recreando una espera que nunca se promulgó. Temo el instante en que un recuerdo tuyo sea el recuerdo de mí recordándote.
Así que coge ese tren, y no me dejes nada porque no te voy a guardar. Incluso la atmósfera que vuela, esa que siquiera sé si rozaste, recógela también. Recoge de mí hasta tu ausencia. Tu pasar por aquí antes de acercarte a mí. Vuelve a antes del roce, remóntate al deseo. Y sin mí anhelo, vete siendo todavía bienvenida.
de las olas
Acuarela de playa
Tempestad de quimeras
Huracán de desorden.
Olas que en tierra anclarían
Mareadas de costumbre
Azotadas a derivas.
Olas que al día silbarían
Cargadas de despecho
Cautivas baladas de sal.
Olas de destierro
Quisieran con la espuma
Pregonar su música lejana.
Por las noches antiguas
En que abrazó misterios
La ola se pregunta:
¿Y si diera para más la mar?
y es un sí
Se avecina un lucerito
que brillando como fuego
me asusta como fiera.
Ruge muy cerquita
con la seguridad de un zapato a medio atar
Un desconcierto de trompeta callada
me da la nota
y es un sí,
y es un sí,
y es un sí.
María y las piernas de araña invertida
María desfilaba por el pasillo de su casa con un nuevo vestido. De la habitación al comedor, del comedor a la habitación. Se sentía tan segura! Después de enjabonar su cuerpo con gel de aceite de oliva, decidió que ésta suave y veraniega prenda de vestir se soldara a su piel en un aburrido domingo.
Se dice de María que es una mujer insecto. Le han acompañado durante toda su vida unas piernas de araña. De araña invertida. Cuando camina uno de sus pies se curva para adentro y el otro, ligeramente lo mismo. El contorno interior de su pie derecho sufre desproporcionadamente en cada uno de sus pasos. Se le van deformando todos sus tacones y sólo en caso de llevar zapatillas de deporte, alcanza a disimular su defecto óseo. A sus 22 años, la silueta de su cuerpo se ha ido moldeando con el tiempo a su peculiar esqueleto araña al revés.
Era domingo y quiso vestirse especial. Se colocó en frente del espejo y maldijo su cuerpo. De nuevo sus piernas le devolvían el reflejo de unas extremidades que causarían la risa de muchos. Se veía perfecta solo hasta el culo. Continuar bajando la mirada y pararse en sus rodillas le resultaba frustrante y fingidamente objeto de risa. A golpe de grito, corrió alocada hasta su habitación, cerró de un fuerte portazo y se encerró en el armario. Dos puertas le separaban de su feo retrato. A oscuras, desde la intimidad del mueble podría estrenar vestidos imaginando una figura perfecta. La leyenda cuenta que María nunca jamás vio la luz. Este cuento lo desmiente. La verdad es que María fue vista a los pocos minutos por una compañera de piso quien asegura recordarla tan guapa como siempre, en especial, la recuerda tan bonita con aquel vestido de domingo…
paseo a tí
Qué acierto este trayecto hasta que llego!
Paseo a tí
pasillo de la vida
por este pasillo de la vida
pasillo de varela
Artistas que fascinan
adoraditos como dioses
llamados a inmortales
Elejidos
Cosidos a conciencia
escogidos a elegancias
virtuosos con vestidos
heroes, heroínas de mundos
Modelos
mimados
tocados por varitas de mago
Selectos y perfectos
queridos y re queridos
Desfilan con vidas a medida
por este pasillo de trajes
pasillo de la vida
La estantería de libros
¡Qué ganas tengo de tener todos esos libros sobre mi! Serán libros preparados con tiempo. Hojas con tapas reunidas en conversaciones que me prometen ser un mueble especial. Por el momento estoy pensada para ser muy larga, ¿prolongarme tal vez hasta el infinito? Increíbles son las ganas que tienen de construirme. Hablan de mí y hasta piensan nombres que pudieran ponerme. Seré una parte importante de una casa cubículo con vistas a todo y ventanas que nos regalen luz. Se han planteado crear secciones a partir de mi base, secciones por temáticas. ¿Cómo lo harán? ¿Tendré entonces más de un nombre?
¡Qué cariño me contagian cuando les oigo decir que compartiré habitación con una mesa larga y cómoda para leer. Entonces, ¡quizás no esté sola! ¿Me buscarán compañeras? Por lo entusiasmados que están cuando me piensan veo que no pueden evitar querer una estantería después de otra. ¡Cómo me fascina ésta ilusión compartida por reunir literatura de dos personitas que construyen como pueden! ¿Qué necesitan pedacitos como éste? Pues se escriben. Ésta estantería de libros de dos se compromete a tomar nota de todas vuestras visiones y reunir a todos aquellos muebles que os entusiasme compartir. Habéis empezado por quererme a mí, un simple objeto que se cuelga y se llena de polvo. Me habéis preferido por delante de otros muebles que van siempre antes. Ahora me queda lo principal, construirme para vosotros. Lo haré y cuando sea el momento nos encontraremos. Allí estaré, frente a vosotros gritando sin voz que me elijáis. ¿Me esperaréis? Puede que tarde en llegar. No os preocupéis. De momento, iros contando como me queréis sin perder detalle alguno referente al diseño, tamaño y material. De proteger vuestros tesoritos me encargo yo.
Historia de dos narices payasas y su significado
La sonrisa en la nariz, el pasado y la ilusión dándose la mano. Todo dentro de una esponjosa bolita roja. No era solo una. Eran dos narices de payaso redonditas y blanditas que se ajustaban a nuestras medidas de nariz humana. No molestaban a pesar de su tamaño. Ellas eran de apetecer. Además, no llegaban por casualidad ni tampoco para captar posibles payasos de circo. No. Aparecían con el deber de colocarse en nuestras narices y con un claro mensaje ya construido con anterioridad. ¿Te acuerdas de tu alma de payasa?
Nos traían el pasado. Las conversaciones sin mucho sentido. Los cordones a los lados y la delicia que suponía oler mi fresa. Quizás historias que de no haber sido por dos caramelos no recordaríamos ahora.
Con vosotras la sonrisa y la ilusión quisieron materializarse para no acabarse. Buscaron concretarse por miedo al sentimiento de no haber servido para nada. A pesar de sus tristezas, una nariz de payaso sirvió como símbolo de lo que siempre desearían, de lo indestructible. La sonrisa. Dos almas que sonríen. Sin piedras. Una nariz que siempre fue de dos, dos narices payasas.
Cuentos
Los que me cuentan de ti, los que imagino. Cuentos equivocados, que no llegan a su hora. Los que lo hacen a su modo. Cuentos que vacían mares a cubos, que crean un océano. Cuentos en negativo otros al sol y morenitos. Cuentos orgullosos de acabar o teloneros de lo que vendrá. Cuentos de amigos, aquellos que tienes y recuerdas cuando no. Cuentos rotos en caminos que andamos y los que olvidamos. Cuentos de violencia o margaritas vacias. Cuentos de futuro, posibles y de destierro. Los del pobre sin quejas, los del rico de oro. El rey midas.
Desde el cuento que madruga hasta el cuento por testigo. Los que murmuran, intuyen y huyen. Los que aburren. Cuentos para reyes, princesas y sapos. Cuentos para cientos, miles y millones de páginas. Aquellos que sangran y hasta los más primitivos. Cuentos contra todo o a nuestro favor. Los que estiran y se rompen, y de cristal. Cuentos para desayunar. Cuentos que no están, que no ves, pero arrancan sin más. Cuentos en manada, uno entre tantos, ¿Cuál eliges? Los que se suicidan, cuentos de poeta, Romeo y Julieta.
Cuentos acomodados, perezosos y resignados. Cuentos con intención, que prefieren la luz, la cara o la cruz. Con coraza, de crítica, mafalda.
Cuentos de paisajes,verdes, otoño o flores. Fábulas.
Fuerza
Compases de navegantes como nosotros, tu y yo. Que se dan cita sin quedar en algo que llamamos soñar. Sorteando asfaltos viejos e incendiosos recuerdos me escribo y no siempre igual. No me pidas que siga siendo la misma en terreno de azar. Ten fuerza para dar.
¿Es el acorde infinito el que nace? Es desenlace equivocado?
Son relatos de viajeros escapistas a la suerte. Vigilantes clandestinos de ellos mismos. Monigotes citados por la esperanza en combate. Ten manos. Ten fuerza para dar.
El ritmo
Resulta fácil encontrarte como acompañante de canciones, tatareando melodías, incluso las que nunca escuché y para las que siempre hay una primera vez. Es el modo más cotidiano de pasar un rato juntos. Pero si te escribo no es porque me acompañes en canciones. Intento darte un pedacito de escritura porque mereces explicarte más allá de tu primera definición de diccionario. No solo de la música eres el dueño. Tu formar parte de la vida va mucho más allá. Te percibo expectante, atento a cómo transcurren los días, los encuentros, las miradas, los silencios y las decisiones más o menos acertadas. Encaminas objetivos, deseos y realidades. Esto lo haces casi del todo bien. Pero tengo que decirte que también he observado que vas dejando a quién te busca en soledad. Basta que alguien confíe en que algo sigue su ritmo, para que tu, a golpe de azar, te aventures a cambiar el rumbo de los hechos. Me gustaría saber porqué lo haces, si es una orden de tu superior el señor destino, o simplemente, eliges a tus colegas o no en función de algún desconocido prejuicio. Esto no es todo.
¡Qué más decirte! Empiezo a reconocerte cuando formo parte en las conversaciones. Entre las palabras indecisas que no se atreven y la espera de quién te escucha dibujando una respuesta en su mirada. ¿Y en los días? También tienen tu sello. La rutina es rítmica. Aquí te coordinas muy bien para parecer siempre idéntico al día anterior. Acabas tu compás del martes para iniciar el mismo el miércoles. ¿Qué haces cuando te rompemos la rutina?, ¿Cuándo te arrebatamos las riendas queriendo componer una nueva canción? ¿Nos acompañas en la percusión, en la guitarra, o tal vez maracas? Yo quiero componer de nuevo. ¿Te adaptarás a mi partitura? ¿Te sentarás a mi lado para componer un pedacito de estrofa? Ven, quiero que oigas algo…
Lo más lejos a tu lado
OSO (Alias Osiello) dice:
“Hoy es un día divertido por su magia. Te he conocido. Eres de mi mismo pelo sintético, compartimos ternura y te sonrojas. Has venido de oriente de madrugada. Eres suave, manejable a las manos humanas, pies de terciopelo y de colita marrón.
Ni en mis mejores sueños hubiera olfateado orejas tan agraciadas. Eres un hechizo de perrita recién llegada a mi vida. Este año has olido mi espera y aquí estás. Nos deseo lo mejor lejos de gritos, polvo, dependientas y niños estrujadores. Desde hoy, un brindis canino por los momentos perrunos por vivir. Todos junto a ti. Gracias PANZA.
“Lo más lejos a tu lado”
Ya vuelvo...
Dile que ahora vuelvo
Susúrrale que me he perdido
Bajito,
Coméntale el pasar de mis días, los suyos
Que acerté en mis deberes
Que comprendí mis derechos
Y que me espere, que ahora llego,
Es una reconstrucción que debo resolver
Es una fe que vuelve de nuevo
Ahora si,
Ya vuelvo a esperarte otra vez…
Gruñirá al mundo
La indignación supera su límite y ríe. Risas de esas que sueltas diciendo “por no llorar”. Una carcajada que adoptando la forma de lamento e impotencia, da el alivio justo para empezar de nuevo.
La protagonista de este día y su correspondiente trocito de realidad, es una servidora que ríe y se calma para no obstinarse. Y es que las mismas cosas que no soporta y de las que huye con constancia, le persiguen estos días de Universidad a full.
No debería enfadarse, sino pasar. No debería rechistar, sino callar.
Tú le convences de la relatividad del estrés.
Otros le cuentan pedacitos de vida próximos en que se ven reconocidos.
Pero ella no pasará más, no callará de nuevo. No está dispuesta a tolerar pasivamente excusas ni pasotismos. Mucho menos eludir un gracias merecido o un lo siento a tiempo. No dejará que sus quejas mueran antes de ser dichas.
Por eso, después de su risa, lo hará: GRUÑIRÁ AL MUNDO
Lo mejor que pueda, lo mejor que sepa.
Un cambio de vida
... un pedacito de cuento.
Se despertó secreta y sola. No había tenido ganas de madrugar y se había dejado la mañana en la cama. Ya no eran tiempos de improvisar. ¿Había sido su vida una sucesión de errores sorprendidos de aciertos? ¿O bien esos aciertos fueron minuciosos intervalos entre un error y otro? El eco todavía latente de su pasado la refugiaba en un desconcierto previsible. ¿Cómo ir a más velocidad si los recuerdos te encadenan? Desde el butacón del comedor, en momentos de actitud reflexiva, podía desdibujar el tiempo, volverlo suyo de nuevo. Pero el consuelo era tan solo intermitente. No le alcanzaba, no le compensaba. Ahora y desde hoy sus pies deberían emprender una nueva ruta y sus ojos una nueva lectura. En lo que respecta a su mente, le negó ejecutar su maniaca costumbre de rebobinar la cinta de los recuerdos.
Antaño, había sido viajera experimental. Una andarina de no más maletas que las repletas de sueños, de los suyos. Fue portaestandarte de la libertad, la fugacidad en sus episodios y los continuos cambios de vida y formas de pensar esa vida. Voceó miles de veces la importancia de pensar en sí misma a pesar de que sus actos transparentaban hábilmente parte de su fácil dependencia. Había vivido en márgenes y en centros gravitatorios desmesurados. Fue boca loca, besada, pensada y deseada. Había gustado y le habían gustado más de dos hombres, varios, ninguno y quizás alguno que no supo. Le codiciaron las emociones fuertes, los sentimientos prohibidos. Vivió mil vidas llorando mil recuerdos, riendo dos mil. Dio todo lo que tuvo, recuperó con experiencias y fue adicta a la pregunta. Voló sin motor y sin quererlo, sufriendo caídas en picado y despegues improvisados. Se le incendió el corazón y ocupó sábanas de otros. Huyó por vicio y costumbre, por miedo y prudencia. Huyó de sus propias quimeras hasta que no encontró más subterráneos donde refugiarse, hasta que cada principio, no le devolvía más que mismos y reiterados finales. Pero de eso, como de muchas otras nostalgias, había pasado más de medio siglo. Ahora, proyectando inmunidad a todo pasado, solo confiaba en arañar el presente con garras de resignación. Así, sus días empezaron a ser más afines a los días de otra gente habituada a la rutina, las jaulas de alquiler y la familia: sus vecinos de ahora. Intentó ser, hacer, y hacer ver que hacía como ellos. La viajera había detenido así su azar.
La que vuela y no

Personita dice: -Un saltito, solo uno, pero con ecos de eternidad. Quiero que volemos. ¿Un soplo me darás? ¿Suspirarás de mi mano en la tempestad? ¿Serás fantasma en el huracán? ¿Te entregarás a la anarquía del temporal?
- No y no y no y no y no. Yo necesito un vuelo particular, un vuelo a mi manera, vuelos de mi gremio. Debes entender, debes no esperar. Es que no puedo querer. No podemos volar. No ahora. No insistas, querida. Ni siquiera apuesto por un vuelo amigo o casual. Precisamente volar es algo que hago mejor solo. ¿Y tú? ¿Por dónde vuelas?
Tiempos mejores
Aquellos fueron tiempos mejores y no los tiempos de ahora. Y digo esto porque tonta del todo no soy. Se que he perdido con los años. Se que nada es cómo antes. En los hogares no me compran y ni tan siquiera el invierno requiere ya de mi abrigo. Si alguien me sigue llevando es únicamente por costumbre, porque no quiere tirarme si todavía puede sacarme partido, o por ambas cosas a la vez. Muchos me han sustituido y la mayoría siquiera piensa en que podría serles útil. Ahora si me rompo no importo. Si los niños no me llevan mamá no dice nada. Si estoy en las tiendas, otras prendas van antes que yo. Si no estoy, nadie pregunta por mí. Solo soy lo que fui. Ahora apenas soy nada. Estoy desapareciendo porque han dejado de confiar en mí, han dejado de necesitarme. Mi ilusión podía con las patadas y pisotazos de los más pequeños, tal vez, pero no con la indiferencia humana. Me siento inútil y desplazada. Se que no soy bienvenida a vuestros hogares y también sé que os cuesta decirme adiós por todo lo que hice antes por vosotros. No hará falta despedidas, ya me retiro yo.
Z
Mi nombre es Z. Este pedacito es parte de mi comienzo, es punto y principio de lo que puedo llegar a ser. No es mi primer nacimiento. El pasado me dio otros y tuve tentativas de existir, pero finalmente, no confiaron en mí. Nacía y moría, me dejaban morir.
Mi principio es que no tengo principio y que solo aparezco si dos personas me quieren dar forma. Nazco sin pedir mi vida. No elijo porque no tengo cómo y otras letras (x,y) han querido hacerlo por mí. De hecho, están poniendo sus ganas en que así sea.
Hoy hablo por primera vez. Me decido a contarme solo hasta donde me han escrito. Se que soy Z y que ilusiono, se que os ilusiono. Nunca antes me hicieron así. Gracias X, gracias Y.
Arranco
Cuando me pides, me encanta la vida.
Cuando te pido, me encanta otra vez.
Esto no es ni poema ni prosa. No era para mí ni se escribiría así. No era su intención ser cuento. Siquiera conjugué presente o pasado queriendo. Son estas manos que entre teclas y exceso no dan opción a la precisión. Siento mi desorden. Perdí el hilo de todo esto…
Creo que te escribía a ti…
Cuando me das, me encanta la vida
Cuando te doy, merece la vida.
Sí, pero juntas
Mis ánimos ordenaban a mis manos: “Venga, siéntate un rato, tranquilízate y da vida a otro pedacito tuyo”. Pero ni caso. No he podido vencer mi cabizbaja actitud. No ha habido alarma para mis sueños. Los he dejado morir sin darles tiempo a volar. 7 días sin vomitar palabra, todo quedaba dentro.
Semana fea, que no triste. Intuía su llegada y me acomodé en la estupidez. Mi actitud conmigo ha sido conformista. No me he discutido ni obligado. No he creado y apenas concentrado. Si pensar en escribir me concedía al menos una sonrisa, no me dejaba. He engañado a mis palabras haciéndoles creer que la señora inspiración me había dejado un tiempo de relax. Mentira. No era cierto. Yo sabía de ella. Sabía que estaba, el problema era sentir su lejanía. Pero no era abandono, era distancia. No era huída, era promesa de que volvería.
Ahora ya estás cercana. Ahora puedo arrancar. Si estás pide algo: Puede ser tuyo, mío, de nadie, puede ser cierta coordenada con ganas de aportar algo más, puede ser cuento, puede ser presente, pasado, futuro. Pide si estás, pero pide siempre.
La tortuga que dejó de ser tortuga
Algo parece imposible y luego sucede. Igual que este cuento.
"A tí que sentiste ser tortuga"
La tortuga, ese animal con caparazón. Pues una de ellas no lo tenía. Y no tardó esta tortuga en cruzarse con una compañera, la cual sí tenía su habitual caparazón fuerte y resistente. La tortuga desnuda le explicó por qué esa mañana había amanecido sin su protección. Podría haberse rozado bruscamente con el tronco de algún viejo árbol o alguien habría podido pisarla. Pero no ocurrió así. La tortuga se había arrancado su caparazón a propósito. “Me estiré fuerte hasta que me despegué de él… no lo quiero, me molesta, no me sirve. Sin él soy más valiente porque no puedo esconderme, es así únicamente como podemos superar los miedos de nuestra especie.”
La otra tortuga entendió que hablaba en serio y quiso imitarla, así que intentó lo mismo con su pesada corteza. Pero no pudo. Le dedicó sus energías una y otra vez, pero sus intentos fueron en vano. La tortuga sin caparazón le explicó el motivo de su fracaso: "no puedes librarte de él hasta que no venzas tus miedos, si sigues pegado a él es porque necesitas protegerte, necesitas un sitio donde refugiarte, te resulta imposible librarte de él porque en el fondo no quieres hacerlo, tienes miedo". La tortuga no pudo contener sus lágrimas, agachó la cabeza y reconoció sus miedos.
Un caracol que había puesto sus antenas en la conversación no entendió el sufrimiento de la tortuga y quiso consolarla:" Mi caparazón es el más respetado de toda la naturaleza. Lo llevo con orgullo durante toda mi vida y cuando muero es lo único que nadie come" La tortuga sonrió y encontró en aquellas palabras un motivo por el que negarse su propia liberación. Prefirió seguir ocultando sus miedos y cargar orgullosa con su caparazón, eso sí, solo si a cambio renunciaba a ser lo que era. Y por miedo, fue caracol.
Cuento de la princesa que llegó a ser princesa
Miedo
Dicen que el miedo puede llegar a ser bueno. Que previene el sufrimiento. Que te aleja del peligro. Que te ayuda a ir con cautela. Y no lo desmiento, de miedosos está el mundo lleno. Cada vez somos más. Un día escuché a una madre argumentar que su hijo era más bueno que el resto de compañeros porque tenía miedo. ¿Cómo? Ella lo explicó: “Mi hijo como tiene miedo no hace tantas locuras como los vuestros, yo le enseño el miedo en casa”. La madre podía tener razón. Y es que es cierto que alguien que teme ser llevado por la corriente de un río, no será el primero en lanzarse desde un puente a cuatro metros de altura.
Yo ahora no soy una niña (soy una gran mujer), ni me tiro al río desde tales alturas. Ni siquiera recuerdo si en casa me enseñaron el miedo. Pero lo cierto, es que lo sigo teniendo, y en consecuencia, escribiré sobre él.
Nadie me dijo que tuviera miedo al apostar por alguien cuando presintiese que valía la pena una oportunidad… Pero yo temo.
Nadie me dijo que debía tener miedo a perder lo que más voy queriendo…Pero yo temo.
Nadie me dijo que huyera de aquello que me hace sentir así como encariñada… Pero yo huyo.
Nadie me dijo que me temiese a mí… ¡Qué inacertado! Pero me temo.
Del miedo hablamos todos. Es muy fácil. Declararse miedoso cuesta un poquito más. Yo aquí hable de él. Lo presenté y definí. Unas líneas más abajo asumí que lo era. ¿Y ahora que? ¿Qué viene después? ¿Has vencido ya el miedo?... Diré que no. Diré que no le gano. Diré mejor que lo encubro. Me armo de falsa valentía, enfundo mi coraza, digo al mundo que la yle es fuerte y todo me parece estar bien. Todo hasta que tú me preguntas: ¿En qué piensas? Y lo veo. Veo que lo tengo.
¡Va por ti!… ¿Por el miedo? No que va!… yo no tengo miedo.
La lluvia
Hoy llueve, no es primicia. Pero hoy llueve. Eso lo primero. Y lo segundo es que nunca escribí de la lluvia. Nunca absurda para el planeta, eso es obvio. ¿Quién no memorizó su ciclo para el examen de ciencias sociales?... Algunos hasta lo colorearon.
Si llueve no salgo a la calle. Y en España menos que en Irlanda. Pero en la isla la gente lo hace despreocupada. Aquí no da pereza llevar el paraguas en mano, ni siquiera si se trata de la típica sombrilla de playa que te presta mamá cuando no hay otra cosa en casa.
La lluvia me incomoda. ¡No quiero mojarme vestida, ya me bañé antes de salir! Pero un día la odié más que nunca. Era un día de escapada. Unas horas de aventura y buenos planes. Uno de ellos, aparcar la rutina. No era un lugar mágico, tampoco inexplorado ni tenía que ver con parques naturales o montañas nevadas. Era una ciudad, la más próxima y típica en tren. Era Barcelona.
Todo iba bien. Pasearía y me dejaría llevar por el día. Que hiciese conmigo sin consultar. ¿Tal vez magia? Estaba dispuesta a todo si me divertía el momento. A todo menos a soportar la lluvia. Y si, empezó el chaparrón. El agua dolía. Nos dolía. Caía fuerte y lo hacía cada vez más. Yo no quería eso, y es que en verdad yo había venido a ver el mar.
Tu confianza

La misma que te cuesta
La misma que me ha dado la espalda
Pudiera volver tu confianza
Sin remedio ahora descuidada
La misma que reclamo de reojo en este lado del banco
Rozando la piel y creyendo ser real
La misma que ahora imagino que fuera
Ahora que la mar nos tocó cerca
Y es que pudiera volver tu confianza
Grace
Bendito principio 0
Y es qué hoy X habló de Y. Habló de nosotros. Me recordó que partimos de un común principio cero. Que chocamos sin remedio compartiendo inicio y final en un pequeño instante, un minúsculo encuentro. Un perfecto ángulo recto.
Ahora me presento, soy Y, conocida como eje de coordenadas. Soy línea infinita, igual que X, otra línea como yo. Las dos ignoramos nuestros trayectos de vida. Nos cuesta anticipar piedras en el camino. Cada cartógrafo, ingeniero o matemático nos traza a su modo sin consultar. Apenas vislumbramos capacidad alguna de decisión. ¿Hacía donde quieres prolongarte?, ¿Te contamos un poco como va ir tu vida? ¿Te conformas con tu infinitud? Nadie jamás preguntó…
¡Tenemos suerte de estar juntas en esto! Bendito principio 0
The door is opening
Salgo de mi apartamento y el uniforme se viene conmigo. En un aseo destinado al personal me decoro con una camisa azul marino, que me va por vestido, y unos pantalones deportivos de tono más oscuro pero cómodos. Aquí inicio mi ruta: tercer piso ascensor. “The door is opening”.
Entro con timidez por el pasillo de los virus y las enfermedades. A ambos lados un paciente, otro, otro, y otro… ¿Qué van a ver sino? ¡Estás en un hospital yle! Y es que no acabo de aceptarlo. No puedo ver a la gente sufrir. Allí todo es pena, pero no las penas de la vida…allí habitan las penas de la muerte, de los que se mueren. Y a mí me han contratado para limpiar.
Estoy, observo, analizo y padezco por cada uno de ellos. Mi padecimiento me ataca después. Remite contra mí reclamándome algo: ¿Podrías hacer algo por ellos no?
Intento entrar en cada habitación con una sonrisa. Sonrisa siempre tímida. Sonrisa insegura. Sonrisa cordial. ¿Acaso debo esperar que un enfermo tenga ganas de reírme a mí? ¿Podría resultarle ofensiva mi amabilidad? Todo son preguntas sin respuesta que me colapsan la mañana. Y yo mientras, sigo con mi aspiradora.
Hoy limpiaba un baño de una habitación privada. En ella un anciano cercado de cables vomitaba el desayuno. Me fijé en el monitor. Llevaba una sonda. Tenía cicatriz en el cuello… recuerdo tubos y más tubos. Buscó mi mirada y cuando la tuvo me dijo: ¿Puede ayudarme señorita?... Si, y avisé a una enfermera.
Este edificio de almas averiadas se ha presentado en mi vida como un mundo paralelo. Nosotros tenemos nuestra costumbre, luego hay un abismo y luego este lugar. Las familias lo saben bien. También las veo aquí…están entre cansadas y desoladas. Desperezándose de una incómoda noche en un sillón a los pies de su padre ingresado. Las veo aquí entre destruidas y resignadas. Y yo mientras saco brillo a un cristal.
"Alma de payasa"
..tristemente escrito, merecidamente dedicado...
Un poema que selecciono entre los demás y le dedico entrada propia. ¿La causa?... Ellos ya la saben...
“Solo necesitas tu alma de payasa”
Le propuso un caballero de cordones a los lados
“Vente a mi palacio de papel”
El siempre la invitaba
A lo que ella no siempre asentía
El siempre la acomodaba
Pero ella temía las costumbres
El nunca dejó de acompañarla
Pero ella temía a las distancias
El eternizaba momentos
Pero ella lo excusaba buscando en su soledad.
Ambos eran de apetecerse
Y aquí podrian escribirse felices
Si hasta risas dejaron en escalones
Y es que siempre fueron seres muy tristes

"A dos caramelos"
“Nunca acabamos nada”
Nunca acabamos nada. Siempre tenemos todo. Este podría ser un buen comienzo para este pedacito de reflexión.
Mientras andamos por aquí y por allá vamos perdiendo y conociendo. Lo primero siempre entristece y no debería. Sería bonito poder despegarse de todo sin identificarse con lo que se deja. Siendo así, las culpas y las nostalgias no enturbiarían momentos de nuestra vida.
Lucho por aprender a llevarme los recuerdos para construir sobre ellos, para pensarlos de nuevo, para quererlos como me apetezca y como convenga. Todo para educarme en reescribir sin nostalgias nuevas realidades.
Quiero escribirle a los finales que dicen ser ciertos y finitos. No los quiero. No me los creo. No quiero irme de aquí pensando que dejo un “algo” que ya no volverá. No quiero culpar a mis decisiones por abandonar un presente feliz. Quiero construir mi presente “allí” pensando que es otro. Sintiéndolo mío tal y como lo fue el anterior, pero no por ello peor. Quiero no pensar en lo que podría ser… quiero por ello escribirme a mi misma para leerme siempre diferente.
No quiero los finales sino los retornos, las paradas en estaciones a las que pueda volver, los cuentos que nunca empezados tampoco encontrarán su fin.
Deseo escribir las cosas sin repetirme ni lastimarme en el pasado… quiero que no tengan que ser las mismas, quiero no discutirme con la ¿realidad?. Eso es para mi libertad.
