Lápices de colores de los buenos tiempos

Repaso con un lápiz de punta fina nuestra mejor historia. Lápiz de punta fina para no rasgar la vulnerabilidad con la que me abrazabas, el débil pero profundo contacto de nuestros cuerpos. Con cuidado contorneo tus sonrisas y el ritmo de aquellas canciones ingenuas, sabias a la vez, que cantábamos para que no acabara el amor. Repaso de rojo intenso la inconcreción fantasmal con la que llegabas y te instalabas en mis sentidos, el tímido y sincero recoveco de tu corazón en el que día a día me fuiste sumergiendo. Tus conquistas, tus rosas, aquellas dedicatorias que deseaban que viviéramos juntos para siempre, también las perfilo intentando no levantar el lápiz y matar el instante. Sigo repasando y me encuentro en medio de aquellas decisiones que siempre hicimos de los dos. Tropiezo con el aquel día, con el siguiente y sobre todo con el primero. Recupero el calor, la alegría desbordante y los detalles que construyeron nuestra mejor historia. Y resigo nuestros cuerpos, nuestros silencios y nuestras ausencias con los lápices de colores de los buenos tiempos.