Jugar por jugar tiembla en el corazón de Sabina proponiendo cosquillas para serios.
Una genialidad a ritmo de vals cuya magia enternece un recuerdo
y alivia alguna que otra derrota.
Comparte una verdad encima del escenario que convierte en la verdad de muchos.
Humilde Joaquín es un vividor al revés que propone sencillez,
un parón en medio del caos dónde sólo importe una risa, un sueño y bailar.
Bailar jugando y jugar bailando, de la mano de tu príncipe encantado o tu princesa.
Sus versos son veleros que navegan sin tropiezos por los azares de las vidas
de quienes bailan dispuestos al disfrute de aprender cómo llorar de alegría.
Poesía tan agradecida que te transporta a la infancia en patinete,
para caer en la cuenta de que la vida es una golondrina inmobiliaria,
y que volver atrás, depende únicamente del viento.
Sopla fuerte Sabina.
Conviene entrar penúltimo en la meta de la vuelta a la infancia en patinete
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